"La paz, la seguridad y el bienestar de cada individuo se gestan ANTES de nacer"
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03 agosto 2014
07 junio 2014
DECÁLOGO PARA UN FELIZ POSTPARTO
Decálogo para un
puerperio feliz
1.
Entrégate al vínculo. Disfruta del enamoramiento de tu bebe, de esa locura de amor. No temas la
sensación de no ser tu misma. Al fin y al cabo, no solo ha nacido un bebé,
también ha nacido una madre.
2.
Confía en ti. Vas a amar mucho a tu hijo y vas a ser una buena madre. Confia en tu
cuerpo, está preparado para dar alimento y cobijo al bebé. Puedes cuidarlo y
hacerlo feliz, el te necesita y vas a hacerlo bien.
3.
Recuerda que antes que nada están ustedes dos. Di no a las visitas que no desees, con
dulzura pero con seguridad. Necesitáis intimidad y descanso. Si la casa esta desordenada no es ahora lo más importante del
mundo.
4.
Pide ayuda antes de estar superada. Expresa tus preocupaciones y tus
necesidades. Si no puedes con la casa, no te martirices. Recuerda que antes las
mujeres puérperas recibían cuidados de otras mujeres experimentadas y
colaboración en las tareas. Lo más importante es que descanses y cuides del
bebé. Si tienes otros hijos busca ayuda para poder hacerlo.
5.
Descansa siempre que
puedas. Acuéstate cuando el bebe duerma.
Colecha o duerme al lado del bebé, así ni se despertará tanto ni te desvelaras
cuando pida el pecho.
6.
Da el pecho. Recuerda que tu leche
alimenta, que no hay leches aguadas. Destierra ese y otros mitos sobre la lactancia. Infórmate con expertos de verdad, que
apoyen la lactancia materna y sepan sobre ella. Acude a un grupo de apoyo si
tienes alguna duda o preocupación. La lactancia te va a ayudar tanto emocional
como corporalmente a conseguir el equilibrio.
7.
Busca el soporte emocional de otras madres experimentadas
y sensibles. Investiga si hay un grupo de apoyo a
la crianza en tu zona. Plantéate si una doula puede hacerte falta y no descartes
la idea por novedosa. Si te sientes sola o aislada, seguro que otras madres
pueden ayudarte.
8.
Conéctate a tu bebé,
aprendiendo a entender sus mensajes. Los bebés si llevan
“manual de instrucciones”, ellos mismos. Si aceptamos la idea de que el niño es
capaz de identificar lo que necesita y pedirlo, es mucho más sencillo. Los
demás mamíferos tienen solo su instinto y se comunican con sus crías. Confiando
en el nuestro podemos hacerlo. Hay que dejar salir el instinto y racionalizar
menos.
9.
Olvídate del
reloj. Tu ritmo es el del bebé. La lactancia
no tiene horarios. No cuentes las tomas, deja que el bebé viva pegado a tu
cuerpo. Esconde el reloj. No va ser para siempre. Pero sí en estos primeros
días. Concédetelo. Vale la pena. Inviertes en felicidad, y eso vale más
que nada, así que si puedes, contrata ayuda.
10.
Haz lo que tu
sientas, no lo que te digan. Es el momento de
hacerte mas libre. La opinión de los demás no tiene que ser tu guía. Concédete
hacer las cosas como te hagan más feliz, no como “hay que hacerlo”. Tira las
ideas preconcebidas a la basura, y déjate fluir. Puedes coger al bebé en brazos
todo lo que te apetezca, así que adelante, reinventa todo y cría a tu pequeño
como te salga del corazón.
¡GRACIAS POR CONFIAR!
LIC. MARCELA PINTOS
17 mayo 2013
EL PADRE SOSTIENE LA MATERNIDAD
El Rol del
padre
Podemos decir en pocas palabras que el rol del padre es sostener la maternidad.
¿QUÉ SIGNIFICA SOSTENERLA MATERNIDAD ?
1. Facilitar la fusión mamá-bebé, permitirla y defenderla. Para que una madre esté en condiciones de sumergirse en la fusión, necesita despojarse de todas las preocupaciones materiales y mundanas. Precisa tener delegadas todas las tareas que no son imprescindibles para la supervivencia del niño; es decir, todo lo que no se refiera a amamantar, acunar, calmar, higienizar, alimentar y apoyar al recién nacido. Las tareas domésticas, el cuidado de hijos mayores, la organización del hogar, el dinero, los conflictos con otras personas, las relaciones interfamiliares, la salida al mundo y las decisiones mentales deben ser resueltas por el hombre, tomando decisiones pertinentes para liberar a la madre del reino de lo terrestre. Para la mujer puérpera es un período celestial, en el que su conciencia opera más allá de la lógica y la causalidad. Es necesario estar despojadas de pensamientos racionales para admitir que atravesamos una realidad milagrosa y sin sentido aparente. La vida cotidiana continúa con sus exigencias y ritmos, y es justamente tarea del hombre hacerse cargo de organizar y dirigir la rutina doméstica.
2.-Defender de la fusión del mundo exterior. Apabullados por los consejos, las críticas, los sermones que circulan acerca de lo que «hay que hacer». Resguardar el nido. Ser un intermediario, constituirse en muralla entre el mundo interno y el mundo externo. Casi todo lo que llega del mundo exterior resulta hostil a la madre, porque funciona en una frecuencia demasiado elevada y veloz para la sutilidad del recién nacido y desequilibra el mundo emocional de la mujer puérpera. Las madres fusionadas necesitan un defensor aguerrido que le permita retrotraerse a su función específica sin necesitar armarse contra el afuera. Toda energía dispersa en defenderse es energía perdida para la crianza del niño. Concretamente, el hombre debería velar para que la madre y el niño dispongan de silencio e intimidad, para que haya pocas personas en la casa o sólo las que la mujer requiera, y proveer al nido sólo lo necesario en alimento, confort y tranquilidad. Es interesante observar a la mayoría de las aves: el macho entra y sale del nido acercando alimento y vigilando que ningún intruso se acerque, mientras la hembra no se mueve del nido.
3. Apoyar activamente la introspección, es decir, permitir que la madre explore la apertura de su sombra vivenciando con libertad e intimidad la experiencia del florecimiento de su madre interior. El apoyo y el acompañamiento afectuoso permitirá a la madre no asustarse de sus partes ocultas, confiar en el proceso y saber que hay una mano tendida para tomar en los tramos más duros. No importa si el hombre comprende o no de qué se trata, sólo importa saber que algo sucede, y que tal vez la comprensión racional aparezca más tarde. No hay mucho para comprender, es tiempo de atravesar.
4. Proteger. Hay muchas maneras de proteger; en nuestra sociedad esto se refiere principalmente a lo económico: es el padre quien consigue, gana, administra y organiza el dinero del hogar para cubrir las necesidades básicas de la diada mamá-hijo. Liberar a la madre de estas preocupaciones le permite sostener la fusión y la maternidad del período inicial. El hombre conserva espacio psíquico disponible para tomar decisiones, buscar ayuda, organizar el funcionamiento familiar y resolver cuestiones del mundo material.
5.-Aceptar y amar a su mujer. Lo esencial en este período es no cuestionar las decisiones o intuiciones sutiles de la madre, que surgen como torbellinos incontrolables, ya que responden a un viaje interior en el cual está embarcada y del cual no tiene el control. Por lo tanto, no tiene elementos para justificar sus sensaciones, pues atraviesa una transfiguración de su existen.
Podemos decir en pocas palabras que el rol del padre es sostener la maternidad.
¿QUÉ SIGNIFICA SOSTENER
1. Facilitar la fusión mamá-bebé, permitirla y defenderla. Para que una madre esté en condiciones de sumergirse en la fusión, necesita despojarse de todas las preocupaciones materiales y mundanas. Precisa tener delegadas todas las tareas que no son imprescindibles para la supervivencia del niño; es decir, todo lo que no se refiera a amamantar, acunar, calmar, higienizar, alimentar y apoyar al recién nacido. Las tareas domésticas, el cuidado de hijos mayores, la organización del hogar, el dinero, los conflictos con otras personas, las relaciones interfamiliares, la salida al mundo y las decisiones mentales deben ser resueltas por el hombre, tomando decisiones pertinentes para liberar a la madre del reino de lo terrestre. Para la mujer puérpera es un período celestial, en el que su conciencia opera más allá de la lógica y la causalidad. Es necesario estar despojadas de pensamientos racionales para admitir que atravesamos una realidad milagrosa y sin sentido aparente. La vida cotidiana continúa con sus exigencias y ritmos, y es justamente tarea del hombre hacerse cargo de organizar y dirigir la rutina doméstica.
2.-Defender de la fusión del mundo exterior. Apabullados por los consejos, las críticas, los sermones que circulan acerca de lo que «hay que hacer». Resguardar el nido. Ser un intermediario, constituirse en muralla entre el mundo interno y el mundo externo. Casi todo lo que llega del mundo exterior resulta hostil a la madre, porque funciona en una frecuencia demasiado elevada y veloz para la sutilidad del recién nacido y desequilibra el mundo emocional de la mujer puérpera. Las madres fusionadas necesitan un defensor aguerrido que le permita retrotraerse a su función específica sin necesitar armarse contra el afuera. Toda energía dispersa en defenderse es energía perdida para la crianza del niño. Concretamente, el hombre debería velar para que la madre y el niño dispongan de silencio e intimidad, para que haya pocas personas en la casa o sólo las que la mujer requiera, y proveer al nido sólo lo necesario en alimento, confort y tranquilidad. Es interesante observar a la mayoría de las aves: el macho entra y sale del nido acercando alimento y vigilando que ningún intruso se acerque, mientras la hembra no se mueve del nido.
3. Apoyar activamente la introspección, es decir, permitir que la madre explore la apertura de su sombra vivenciando con libertad e intimidad la experiencia del florecimiento de su madre interior. El apoyo y el acompañamiento afectuoso permitirá a la madre no asustarse de sus partes ocultas, confiar en el proceso y saber que hay una mano tendida para tomar en los tramos más duros. No importa si el hombre comprende o no de qué se trata, sólo importa saber que algo sucede, y que tal vez la comprensión racional aparezca más tarde. No hay mucho para comprender, es tiempo de atravesar.
4. Proteger. Hay muchas maneras de proteger; en nuestra sociedad esto se refiere principalmente a lo económico: es el padre quien consigue, gana, administra y organiza el dinero del hogar para cubrir las necesidades básicas de la diada mamá-hijo. Liberar a la madre de estas preocupaciones le permite sostener la fusión y la maternidad del período inicial. El hombre conserva espacio psíquico disponible para tomar decisiones, buscar ayuda, organizar el funcionamiento familiar y resolver cuestiones del mundo material.
5.-Aceptar y amar a su mujer. Lo esencial en este período es no cuestionar las decisiones o intuiciones sutiles de la madre, que surgen como torbellinos incontrolables, ya que responden a un viaje interior en el cual está embarcada y del cual no tiene el control. Por lo tanto, no tiene elementos para justificar sus sensaciones, pues atraviesa una transfiguración de su existen.
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