Reglamentan la ley que promueve la lactancia materna.
15/1/2015
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Ciudad de Buenos Aires (Argentina).- Con la publicación ayer en el Boletín Oficial del Decreto 22/2015, reglamentario de la Ley 26.873 de Promoción y Concientización Pública sobre la Lactancia Materna, se completó y puso en vigencia esta norma, orientada a extender y ampliar la promoción y la concientización pública sobre la importancia de la lactancia materna y de las prácticas óptimas de nutrición segura para lactantes y niños de hasta dos años de edad.
Tras la entrada en vigor de esta ley, el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur declaró que"favorecer la lactancia materna es una política de Estado y un tema de salud pública".
"Muchas de las enfermedades más comunes, y a veces, más serias en los niños pequeños resultan menos frecuentes y menos graves en aquellos amamantados por sus madres. Y también, en caso de tener una enfermedad respiratoria o una diarrea, se recuperan más fácilmente y en menos tiempo que los niños alimentados con fórmulas", puntualizó por su parteNicolás Kreplak, subsecretario de Medicina Comunitaria, Maternidad e Infancia de la cartera sanitaria nacional.
En el marco de las políticas públicas sobre lactancia materna ya implementadas por el Ministerio de Salud de la Nación, la norma ordena acciones específicas de promoción de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y de la lactancia materna continuada de los seis meses a los dos años o más. Junto a esas acciones, recomienda una alimentación complementaria adecuada y oportuna; y la difusión y accesibilidad a la información, en especial de las mujeres embarazadas, a quienes se debe hacer conocer la importancia de su estado nutricional y el de sus hijos.
En efecto, la lactancia materna es el mejor principio para una vida saludable. La leche de madreno sólo contiene todos los nutrientes que el niño necesita, sino que es en sí misma un tejido vivo, incomparable con cualquier fórmula de leche artificial. Además, es la única que contiene anticuerpos que protegen a los niños de muchas enfermedades. No presenta riesgos de contaminación, favorece el vínculo entre la mamá y el bebé, así como la salud de los dos, en el presente y en el futuro.
La ley prevé igualmente la promoción y apoyo a la creación de Centros de Lactancia Materna y Bancos de Leche Materna.
Para lograr estos objetivos, la ley estipula promover la capacitación del personal de salud en todos los temas relacionados con la lactancia y la alimentación del niño pequeño; el relevamiento de indicadores; el desarrollo y divulgación de proyectos de investigación y la adhesión de los distintos efectores a las iniciativas Hospital y Centro de Salud Amigo de la Madre y el Niño.
Una novedosa iniciativa contenida en esta ley, a instancias del Ministerio de Salud de la Nación, se refiere al apoyo a la madre trabajadora en período de lactancia y al establecimiento de "Espacios Amigos de la Lactancia" en los lugares de trabajo, que ha comenzado a divulgarse y extenderse entre empresas y empleadores de distinta envergadura.
- ¿Qué es un Espacio Amigo de la Lactancia?
Un Espacio Amigo de la Lactancia Materna es un local o un área con privacidad dotado de las comodidades necesarias para que las mamás puedan extraerse leche y conservarla a la temperatura adecuada hasta su horario de salida, de forma que la persona que cuida a su bebé pueda administrársela al día siguiente durante su ausencia.
- Los Centros de Lactancia
Un Centro de Lactancia funciona dentro del ámbito de una institución de salud y es un espacio dedicado a la promoción de la lactancia. Su objetivo es facilitar la extracción y la conservación de la leche de las madres en condiciones adecuadas, para que después pueda ser administrada a sus propios hijos, cuando por algún motivo no pueden amamantarlos directamente. También las asiste en sus dudas o problemas referidos a la lactancia y lleva adelante investigaciones, así como actividades de desarrollo tecnológico, información y educación.
- Los Bancos de Leche Materna
Un Banco de Leche Materna es un servicio especializado, responsable por la promoción, protección y apoyo a la lactancia materna. Realiza actividades de recolección del excedente de leche de la madre que amamanta, la procesa, controla su calidad, la clasifica, conserva y distribuye.
La leche materna procesada es empleada para alimentar a bebés que no pueden recibir leche de su propia madre, ya que la administración de leche materna resulta particularmente eficaz para alimentar a los Recién Nacidos de Riesgo, debido a su prematurez extrema o su bajo peso al nacer, entre otras razones. | |
"La paz, la seguridad y el bienestar de cada individuo se gestan ANTES de nacer"
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15 enero 2015
LEY LACTANCIA MATERNA
02 mayo 2013
07 abril 2013
RECIEN NACIDO DETALLES IMPORTANTISIMOS
Por Patricia Ochoa
El momento tan esperado ha llegado: tener a tu bebé recién nacido sobre tu pecho,contacto piel a piel…
En las primeras horas de vida, específicamente los primeros 90 minutos, el bebé se encuentra en un estado de alerta pero calmado, tranquilo y esto se debe a un elevado nivel de hormonas que segrega al nacer, la madre que también se encuentra impregnada por las hormonas que le han permitido dar a luz, está en un estado de conciencia especial que la mantiene desconectada del mundo, sabe cómo coger a su bebé y cómo coordinar sus movimientos con los del recién nacido para ayudarle. Él cuenta con todas las herramientas para que en este tiempo se arrastre, por sí solo al pecho y empiece a alimentarse respondiendo a todos sus instintos. Mamá y bebé se coordinan muy bien, sólo basta respetarlos y proteger la intimidad madre –bebé
Después de este periodo de calma, el recién nacido pasa las siguientes 6 a 12 horas a un estado de sueño ligero y somnolencia en el que muestra poco interés para comer. Hay bebés que pueden entrar a un sueño profundo que puede durar de 24 a 36 horas en donde sólo despiertan por periodos breves, por lo que se recomienda que la primera amamantada se dé en la sala de partos aprovechando este periodo de alerta. Hay que darles cualquier oportunidad para mamar sin esperar a que lloren.
Si el bebé resulta muy dormilón, se recomienda que cada 3 a 4 horas con movimientos suaves lo desvistan, le hablen, cambien el pañal y den un ligero masaje en la espalda, ejerciten sus brazos y piernas y estimulen la planta de los pies para despertarlo y darle el seno materno. Resulta efectivo colocarlo contacto piel a piel, ya que algunos bebés por medio del olfato inician la lactancia.
Cuando una mujer amamanta, los efectos de la hormona del amor (oxitocina) se dirige completamente hacia el bebé, que se convierte en el objeto de su amor, lo cual hace que la madre esté totalmente disponible frente a cualquier demanda del bebé y tener la capacidad de estar mucho más al pendiente de él.
No se debe limitar la duración de las tomas al pecho. La mayoría de los recién nacidos hacen tomas cortas y frecuentes los primeros días, además hay que recordar que su estómago es del tamaño de una canica chica y el calostro (auténtico concentrado de anticuerpos y proteínas) se digiere muy rápido. A partir de las 24 horas de vida, es muy importante intentar que el bebé coma del pecho de 8 a 12 veces al día.
Un bebé no llora con el afán de molestar o de malcriarse. Llora porque es la única forma que tiene para expresar algo, que puede ser que necesita que lo abracen, cambio de pañal, incomodidad, calor o frío, o tiene hambre.
Se ha estudiado que dejar llorar a un niño en su cuna por periodos largos trae consigo respuestas fisiológicas como: aumento en la frecuencia respiratoria, frecuencia cardiaca, tensión arterial y en la temperatura del cuerpo, pero sobretodo se incrementan las hormonas del estrés. Si los dejan llorar, los bebés terminan durmiendo, porque están agotados, además de las respuestas fisiológicas antes mencionadas.
Ante esto es probable escuchar el término “a demanda”, lo cual no significa darle el pecho cada vez que llore. A demanda significa en cualquier momento, sin mirar el reloj, sin pensar en el tiempo. Más allá, con el tiempo se irá conociendo al bebé, en tanto se trata de un proceso de adaptación, aprendizaje y confianza en la capacidad natural.
Sobre el sueño. Todos los niños saben dormir. Los fetos ya duermen antes de nacer y los recién nacidos suelen pasar más de 15 horas durmiendo. Los niños aprenden con el tiempo a no dormir, sino a estar despiertos.
El sueño, como otros proceso del recién nacido es inmaduro y dependerá de la evolución propia de cada bebé y hasta los tres meses, aproximadamente, no reconoce el día de la noche. Esto no quiere decir que una vez que reconozcan la noche dormirán de corrido, ya que cada bebé tiene sus propios ritmos en su alimentación y necesidades.
La recomendación es que el bebé duerma junto con su madre, basado en el principio de madre e hijo cercanos desde el primer momento. Así ella podrá reconocer lo que necesita y atenderlo más fácilmente. Además, se ha observado que el bebé va adoptando los ritmos de sueño de la madre, se siente más protegido porque está cerca de ella, la huele, siente su latido cardiaco y lo calienta, la madre es la mejor incubadora.
Finalmente comparto una cita a propósito del tema: “Al niño pequeño a cuyo llanto se responde ahora, más tarde será un niño lo bastante confiado para demostrar su independencia y su curiosidad. Pero el niño que se deja llorar, puede desarrollar cierto sentido de aislamiento y desconfianza y puede volverse introvertido, adaptándose a un mundo que no corresponde a su llanto”, expresado por D. Lee Salk, importante reflexionar, ¿no te parece?
Fuentes:
Horacio Reyes, Aurora Martínez. Lactancia Materna Bases para lograr su éxito. Edit. Panamericana.Carlos González. Un regalo para toda la vida. Guía de la Lactancia Materna.Michel Odent. El bebé es un mamífero. Edit. OB STARE.
30 noviembre 2012
14 noviembre 2012
TODAS PODEMOS AMAMANTAR
SI ALGUNA VEZ TE DIJERON:
"ME PARECE QUE NO TENES SUFICIENTE LECHE, SE QUEDA CON HAMBRE..."
Cuando a una mamá se le dice esto, por más buena intención que tenga el comentario, es difícil que se lo pueda tomar a bien. Por el contrario, si es una mamá que esta interesada en lactar a su hijo, esta observación lejos de ayudarla, la tensiona más aún, y puede ser contraproducente para que la lactancia se instale de manera prolongada, ya que la mamá puede verse tentada a darle una mamadera a su bebé. ¿Que podemos hacer ante tales comentarios? En primer lugar es lógico estar a la defensiva si nos sentimos atacadas, por eso es necesario despersonalizar el comentario y solo tomar de él aquello que nos pueda ayudar. Quizás a nosotras también nos pareció que nuestro hijo se queda con hambre, pero no nos animamos a decirlo porque de esta manera podrían pensar que no estamos ejerciendo bien nuestro rol materno. Entonces solo contestemos que lo tendremos en cuenta, y luego, solas o junto a nuestro entorno confiable, consideremos si necesitamos buscar ayuda o acudir a un grupo de lactancia para sacarnos todas nuestras dudas. Pero si consideramos que la observación no es justa, creo que tenemos dos caminos posibles a seguir: ignorar dicho comentario y tener una respuesta standar para salir del paso, o tomarnos el tiempo para educar a la otra persona compartiendo la información que tenemos al respecto; explicar que ésta es la manera que decidimos criar a nuestro hijo porque estamos convencidas que es lo mejor para él; decirle a nuestra consejera, que confiamos plenamente en nuestras decisiones, y que creemos que estamos haciendo lo mejor posible y que nos gustaría mucho que lo entendiera y que nos apoyara. Parece difícil, pero cuando somos honestas con nuestros propios sentimientos resulta más fácil salir airosas de un comentario invasivo.
"ME PARECE QUE NO TENES SUFICIENTE LECHE, SE QUEDA CON HAMBRE..."
Cuando a una mamá se le dice esto, por más buena intención que tenga el comentario, es difícil que se lo pueda tomar a bien. Por el contrario, si es una mamá que esta interesada en lactar a su hijo, esta observación lejos de ayudarla, la tensiona más aún, y puede ser contraproducente para que la lactancia se instale de manera prolongada, ya que la mamá puede verse tentada a darle una mamadera a su bebé. ¿Que podemos hacer ante tales comentarios? En primer lugar es lógico estar a la defensiva si nos sentimos atacadas, por eso es necesario despersonalizar el comentario y solo tomar de él aquello que nos pueda ayudar. Quizás a nosotras también nos pareció que nuestro hijo se queda con hambre, pero no nos animamos a decirlo porque de esta manera podrían pensar que no estamos ejerciendo bien nuestro rol materno. Entonces solo contestemos que lo tendremos en cuenta, y luego, solas o junto a nuestro entorno confiable, consideremos si necesitamos buscar ayuda o acudir a un grupo de lactancia para sacarnos todas nuestras dudas. Pero si consideramos que la observación no es justa, creo que tenemos dos caminos posibles a seguir: ignorar dicho comentario y tener una respuesta standar para salir del paso, o tomarnos el tiempo para educar a la otra persona compartiendo la información que tenemos al respecto; explicar que ésta es la manera que decidimos criar a nuestro hijo porque estamos convencidas que es lo mejor para él; decirle a nuestra consejera, que confiamos plenamente en nuestras decisiones, y que creemos que estamos haciendo lo mejor posible y que nos gustaría mucho que lo entendiera y que nos apoyara. Parece difícil, pero cuando somos honestas con nuestros propios sentimientos resulta más fácil salir airosas de un comentario invasivo.
22 agosto 2012
LACTANCIA

"LACTANCIA CUÁNTICA, es la unión entre el bebé y el Universo a través de la madre. La lactancia es la alquimia de la vida y es la transmisora del conocimiento ancestral de millones de mujeres a través de una cadena energética de amor".
Por la semana mundial de la Lactancia Materna. 1-7 Agosto 2012.
08 junio 2012
09 mayo 2012
La fabrica de leche materna
Asociación de madresPor Marie Courdent, Francia
Los senos saben producir leche desde siempre: muchos recién nacidos, niños o niñas, desarrollan una pequeña inflamación de sus glándulas mamarias. Se presenta entonces una secreción conocida como “leche de brujas” que se dejan quieta sin exprimir para no provocar una infección. Esto indica que todo está listo para asegurar la sobrevivencia de la especie más tarde...
-Desde el embarazo
En los niños pequeños, las hormonas masculinas van a impedir el desarrollo de la glándula mamaria. En las niñas, la glándula en reposo durante la infancia, comienza a desarrollarse en el momento de la pubertad y en cada ciclo menstrual. Cuando comienzo un embarazo, los senos se preparan para la lactancia debido a la influencia de las hormonas (sobre todo los estrógenos, la progesterona, la hormona galatógena placentaria) y a partir del cuarto mes se comienza a producir leche. La placenta frena esa producción. Algunas mujeres encintas escurren leche durante el embarazo, otras no, circunstancia que no tiene valor predictivo acerca de cómo será la producción de leche en esa madre.
-Al momento de nacer, las hormonas
A raíz del nacimiento, la expulsión de la placenta conlleva la caída de la tasa de progesterona. Es esta situación la que desencadena la bajada (también conocida como subida) de la leche en abundancia entre el tercero y el séptimo días. La leche es secretada continuamente a nivel de los alvéolos donde se almacena hasta el momento de la lactada. Esa producción de leche es regulada por hormonas, principalmente la prolactina que crea un clima hormonal propicio para la fabricación de leche, y la oxitocina que hace trabajar los músculos para hacer salir la leche a la boca del bebé. Es responsable de la expulsión de la leche...
Es la succión eficiente del pezón la que hace secretar esas dos hormonas. Si no se da esa extracción de la leche por parte del bebé, o de su representante el sacaleches, no habrá producción de leche en cantidad suficiente para alimentar a ese bebé y la glándula mamaria va a involucionar o volver a su tamaño de antes de embarazo, hasta el siguiente embarazo.
La oxitocina es la hormona que hace contraer el útero en el momento del parto. Durante los primeros días después del nacimiento, en el momento de las lactadas, su acción se siente sobre el útero provocando lo que se conoce como “entuertos”. También producimos oxitocina durante el orgasmo o en el curso de una buena comida! El reflejo de eyección de la leche, controlado por la oxitocina, permite la transferencia de la leche hacia el bebé. Se disminuye por el estrés, el dolor, las emociones negativas y el consumo de alcohol y de tabaco. Por el contrario, el contacto piel a piel a partir del nacimiento aumenta la liberación de oxitocina, sobre todo, si el bebé con su mano estimula el pezón de su madre.
Otras hormonas, como la insulina y las tiroideas, contribuyen a establecer un clima hormonal favorable al establecimiento y mantenimiento de la lactancia. Esto explica que ciertas patologías como el hipotiroidismo pueden afectar la lactancia.
-Una regulación al interior del seno
Pero las hormonas y los receptores sobre los cuales ellas se fijan no hacen todo. Existe al interior del seno un mecanismo que regula la producción de leche para responde a la demanda imprevista del bebé, sin producir leche inútilmente si el destete ha comenzado. Lo que regula mejor la cantidad de leche producida es la frecuencia de las lactadas y su eficiencia, así como la demanda del niño en función de su edad, su peso, su apetito y su estado de salud. Para que sea producida la leche que el bebé requiere, es necesario que él pueda tener acceso libre al seno, que mame eficientemente, que desocupe bien los senos para que puedan llenarse de nuevo. Atendiendo lo anterior, una mujer puede aumentar su producción de leche aumentando la frecuencia de las lactadas y la eficiencia de la extracción de la leche y enfrentar la demanda creciente del bebé los días de frecuencia o crecimiento.
La capacidad de almacenamiento en el seno varia de una mujer a otra y puede ir, según estudios de Peter Hartman, de 80 a 600 ml! En una misma madre, esta capacidad puede variar de un seno a otro. Esto no tiene nada que ver con la capacidad de producir suficiente leche para el bebé, solamente influye sobre el número de lactadas. En efecto, las madres cuya capacidad de almacenamiento es poca, tienen necesidad de ofrecer el seno con más frecuencia al bebé. Algunas madres tienen un funcionamiento de su lactancia que nos les permite adaptarse a horarios rígidos o a poca cantidad de lactadas. Y también depende del bebé: algunos adoran las comidas abundantes, otros desean comidas más pequeñas y frecuentes. No hay ninguna ventaja en reducir la cantidad y duración de las lactadas ni en fijar un lapso mínimo de tiempo entre dos comidas. El bebé debe poder amamantar sin restricción. Y no basta con que el bebé esté en el seno, sino que lacte.
Las primeras semanas son decisivas para calibrar la producción de leche, bien sea que el bebé amamante o que la leche se extraiga cuando hay separación, en caso de bebé prematuro, por ejemplo. Si la ganancia de peso es satisfactoria al mes, se debe a que la producción de leche está bien adaptada a las necesidades del bebé. Él ha realizado a satisfacción su trabajo de estimulación del seno. A partir del mes y hasta los seis meses, el volumen de leche consumida es más o menos constante. La producción de leche de la madre varía poco y se sitúa entre 700 y 800 ml por día en promedio, teniendo en cuenta que puede haber grandes variaciones de una madre a otra.
-La leche de fácil digestión y siempre nutritiva
No hay leche materna que no sea nutritiva. La composición de la leche varía en el transcurso de la lactada, siendo el caso específico el de su contenido de grasa que aumenta a medida que avanza la extracción. La leche del comienzo de la lactada sirve para calmar la sed, y a medida que el seno es vaciado, la concentración de grasas aumenta. Si un bebé amamantado no aumenta bien de peso, no es a causa de la calidad de la leche sino de la cantidad de leche que pasa de la madre a su bebé. No se debe confundir nutritivo (que permite al bebé nutrirse y por consiguiente engordar), con muy digestiva, cualidad de la leche materna y que explica las comidas frecuentes, a menudo entre ocho y doce cada 24 horas para los bebes humanos. Nuestros bebés no son como algunos animales que se desarrollan muy bien con una comida de unos pocos minutos al día.
"Los bebés llegan sin manual de instrucciones, y un buen número de futuras mamás, pensando que la lactancia es natural, no estiman necesario prepararse para ella, en lo cual no tienen razón. Es un arte que se aprende. Estar motivado no basta, se necesitan apoyo competente e información oportuna. Los senos no son transparentes ni tienen graduación para saber la cantidad que ingiere el bebé. Por ello es necesario asegurarse que el bebé tome suficiente leche. Al abandonar el hospital o clínica, criterios muy objetivos pueden dar a la madre tranquilidad o inquietarla y conducir a buscar ayuda: un bebé que toma o ingiere suficiente leche, debe eliminar suficiente orina y deposiciones. Las primeras cuatro a seis semanas de vida, la madre debe cambiar cada 24 horas cinco a seis pañales bien húmedos y pesados con orina, y al menos tres de ellos con deposiciones. Y el bebé debe engordar: una medida promedio es que engorda un gramo por hora. Si se logra menos que eso, es necesario verificar la conducta de lactancia para asegurarse que nada alarmante ocurre. Si hay un aumento de peso mayor, la lactancia se desarrolla bien y podrá durar el tiempo que la mamá, el papá y el bebé lo deseen."
Traducido de Allaiter Aujourd’hui de junio de 2004, publicación de la Liga de La Leche de Francia.
02 mayo 2012
Mitos falsos sobre la Lactancia
Por Lisa Marasco - Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 17 Numero 4 Año 2005
A lo largo y ancho del mundo existen ideas, concepciones o certezas acerca del manejo de la lactancia. Unas apoyan a las madres, las dignifican en su quehacer, otras entorpecen el desarrollo de la lactancia o lo truncan tempranamente y al final afectan la salud y sano desarrollo de los bebés, a la vez que llenan de incertidumbre a sus madres. Escogimos algunos mitos que comentamos para tranquilidad de las familias.Mito 1: Amamantar frecuentemente al niño reduce la producción de leche, produce un reflejo de eyección débil y el fracaso de la lactancia
Realidad: La cantidad de leche que una madre produce llega a su punto óptimo cuando se le permite al niño sano amamantar tantas veces como lo necesite. El reflejo de eyección de la leche opera más fuertemente en presencia de un buen suministro de leche, que normalmente ocurre cuando se alimenta al niño a demanda, es decir, sin imponer horarios.
Mito 2: Una madre necesita amamantar únicamente de cuatro a seis veces cada 24 horas para mantener una buena cantidad de leche.
Realidad: Los estudios científicos demuestran que cuando una madre amamanta frecuentemente desde que nace el niño, con un promedio de 9,9 veces cada 24 horas durante los primeros 15 días, su producción de leche es mayor, el niño aumenta mejor de peso y la madre amamantará durante un período de tiempo más largo. La producción de la leche ha demostrado estar relacionada con la frecuencia de las tomas. La cantidad de leche empieza a disminuir cuando las tomas son poco frecuentes o restringidas. No hay que olvidar que muchos bebés recién nacidos comen cada hora y media o cada dos horas, lo cual es normal y frecuente.
Mito 3: Los niños obtienen toda la leche que necesitan durante los primeros cinco a diez minutos de mamar.
Realidad: Aunque muchos bebés mayorcitos pueden tomar la mayor parte de su leche en los primeros cinco a diez minutos, esto no es generalizable a todos los niños. Los recién nacidos, que apenas están aprendiendo a mamar, no siempre son tan eficientes al pecho y a menudo requieren mucho más tiempo para comer. Poder mamar también depende del reflejo de bajada de la leche materna . Aunque a muchas madres les baja la leche casi inmediatamente, a otras no les sucede igual. En algunas mujeres, la bajada de la leche es escalonada, tiene lugar varias veces durante una sola toma. En vez de adivinar, es mejor permitir que el niño mame hasta que muestre señales de satisfacción, tales como soltarse él solo o tener los brazos y las manos relajados.
Mito 4: Las madres lactantes deben espaciar las tomas para que puedan llenársele los pechos.
Realidad: Cada pareja madre/hijo es única y diferente. El cuerpo de una madre lactante siempre está produciendo leche. Sus senos funcionan en parte como "depósitos de reserva", algunos con mayor capacidad que otros. Cuanto más vacío esté el pecho, más rápido trabajará el cuerpo para reabastecerlo. Cuanto más lleno esté el pecho, más lenta será la producción de leche. Si una madre espera sistemáticamente a que se le "llenen" los pechos antes de amamantar, su cuerpo puede recibir el mensaje de que está produciendo demasiada leche y, por tanto, reducir la producción.
Mito 5: A las ocho semanas de edad el niño sólo necesita entre seis y ocho tomas de leche materna; a los tres meses sólo requiere de cinco a seis tomas; y a los seis meses, no más de cuatro o cinco tomas al día.
Realidad: La frecuencia de las tomas del niño alimentado al pecho varía de acuerdo con varios factores: la producción de leche de la madre y su capacidad de almacenamiento (las madres con más pecho en general tienen mayor capacidad de almacenamiento), así como con las necesidades de crecimiento del niño. Los días en que se producen picos de crecimiento (días de mayor frecuencia) o el pequeño está enfermo, pueden cambiar temporalmente los patrones alimenticios del bebé. Es importante tener en cuenta que el consumo calórico del niño aumenta al final de la toma, así que imponer límites arbitrarios sobre la frecuencia o duración de las tomas puede desembocar en un consumo demasiado bajo de calorías por parte del niño.
Mito 6: Es la cantidad de leche que el niño consume, no si es leche materna o de fórmula, lo que determina cuánto tiempo aguanta un niño entre dos tomas.
Realidad: Los niños amamantados vacían el estómago más rápidamente que los niños alimentados con biberón: aproximadamente en 1,5 horas en vez de hasta 4 horas. Esto se debe al tamaño mucho menor de las moléculas de las proteínas que forman parte de la leche materna y las cuales se digieren con mayor rapidez. Aunque la cantidad de leche que se consume es uno de los factores que determinan la frecuencia de las tomas, el tipo de leche es de igual importancia. Los estudios antropológicos de las leches producidas por los diversos tipos de mamíferos confirman que los bebés humanos están diseñados para recibir alimento con frecuencia y que así lo han hecho a través de la historia.
Mito 7: Nunca despiertes al niño que duerme.
Realidad: Aunque es verdad que la mayoría de los niños indican cuándo tienen hambre, es posible que los recién nacidos no se despierten tan a menudo como lo necesitan, por lo que hay que despertarlos para que coman por lo menos ocho veces cada 24 horas. Quizá no se despiertan a causa de los medicamentos que recibió la madre durante el parto, por ictericia, trauma, chupete de entretención, medicamentos maternos o comportamiento introvertido por parte de los niños a los que se les hace esperar cuando dan señales de hambre. Además, las madres que quieran aprovechar la infertilidad natural que produce la amenorrea durante la lactancia comprobarán que el regreso de la menstruación se demora más cuando el niño sigue mamando de noche.
Mito 8: El metabolismo del niño se encuentra desorganizado al nacer y requiere que se le imponga una rutina u horario para ayudar a resolver esta desorganización.
Realidad: Los niños nacen programados para comer, dormir y tener períodos de vigilia. No es un comportamiento desorganizado, sino un reflejo de las necesidades únicas de cada recién nacido. Con el transcurso del tiempo los bebés se adaptan gradualmente al ritmo de vida de su nuevo ambiente sin precisar entrenamiento ni ayuda.
Mito 9: Las madres lactantes deben ofrecer a su bebé siempre ambos pechos en cada toma.
Realidad: Es mucho más importante dejar que el niño termine de tomar del primer lado antes de ofrecer el segundo, aunque esto signifique que rechace el segundo lado durante esa toma. La última leche (que contiene más calorías) se obtiene gradualmente conforme se va vaciando el pecho. Sucede a algunos niños, si se les cambia de lado de forma prematura, que se llenarán de la leche primera, más baja en calorías, en vez de obtener el equilibrio natural entre la leche primera y segunda. Como resultado, el niño no se satisfará y perderá peso, y probablemente tendrá cólicos. Durante las primeras semanas, muchas madres ofrecen ambos pechos en cada toma para ayudar a establecer el suministro de leche.
Mito 10: Si un niño no aumenta bien de peso, es porque la leche de su madre es de baja calidad.
Realidad: Los estudios demuestran que aún las mujeres desnutridas son capaces de producir leche de suficiente calidad y cantidad para suplir las necesidades de crecimiento del niño. En la mayoría de los casos, el escaso peso se debe al consumo insuficiente de leche materna derivado de horarios estrictos, de una inadecuada succión o un problema orgánico del niño.
Mito 11: Cuando una mujer tiene escasez de leche, generalmente se debe al estrés, la fatiga o el bajo consumo alimenticio y de líquidos.
Realidad: Las causas más comunes de leche escasa son: tomas poco frecuentes y/o problemas con el afianzamiento y postura del bebé al mamar. Ambos problemas se deben en general a información incorrecta que recibe la madre lactante. Los problemas de succión del niño también pueden afectar de forma negativa la cantidad de leche que produce la madre. El estrés, la fatiga o la mala nutrición rara vez son causas de baja producción de leche, ya que el cuerpo humano ha desarrollado mecanismos de supervivencia para proteger al lactante en tiempos de hambruna.
Mito 12: Una madre debe tomar leche para producir leche.
Realidad: Una dieta saludable y balanceada que contenga verduras, frutas, cereales y proteínas es todo lo que una madre necesita para nutrirse adecuadamente y producir leche. El calcio se puede obtener de una gran variedad de fuentes no relacionadas con los lácteos, como las verduras verdes, semillas, frutos secos y pescados como la sardina y el salmón con espina. Ningún otro mamífero toma leche para producir leche.
Mito 13: Chupar sin el propósito de alimentarse (succión no nutritiva) no tiene objeto.
Realidad: Las madres con experiencia en lactancia aprenden que los patrones de succión y las necesidades de cada niño varían. Aunque las necesidades de succión de algunos niños se satisfacen primordialmente cuando comen, otros niños requieren más succión al pecho, aun cuando hayan acabado de comer hace unos minutos. Muchos niños también maman cuando tienen miedo, cuando se sienten solos o cuando algo les duele.
Mito 14: Las madres no deben prestarse a ser el "chupo de entretención" de su hijo.
Realidad: Consolar y suplir las necesidades de succión al pecho es el diseño de la naturaleza para madres e hijos. Los chupones (chupetes, chupos, bobos, pepes) son un sustituto de la madre cuando ella no está. Otras razones de ofrecer el pecho para apaciguar al niño incluyen un mejor desarrollo oral y facial, la prolongación de la amenorrea, evitar la confusión de succión y estimular una producción adecuada de leche que asegure un índice más elevado de éxito de la lactancia. Y sobre todo, un niño tranquilo que encuentra consuelo en su madre, lo cual fortalece su desarrollo emocional.
Mito 15: La confusión tetina-pezón no existe.
Realidad: La alimentación al pecho y la alimentación por biberón requieren diferentes técnicas orales y motrices. Los chupos o tetinas artificiales proveen una especie de "sobreestimulación" en la que los niños pueden fijarse y preferir al pezón, más suave. Como resultado, algunos bebés desarrollan la confusión de succión y usan técnicas no adecuadas para mamar al pecho cuando se les ha ofrecido biberón y pecho. Esto hace que no sean eficientes obteniendo leche y en ocasiones agrietan a su madre.
Mito 16: La lactancia frecuente puede dar lugar a la depresión postparto.
Realidad: Se cree que la causa de la depresión post parto es debida a las hormonas fluctuantes que se presentan después del nacimiento del niño y que puede agudizarse por la fatiga y por la falta de apoyo social. Sin embargo, se da en mujeres que han presentado problemas anteriores al embarazo. Por otra parte, se sabe que las mujeres que amamantan con frecuencia presentan con menos frecuencia depresión post parto.
Mito 17: Alimentar al niño a demanda no facilita el vínculo maternal.
Realidad: Responder de forma sensible y rápida a las señales del niño une a la madre con su hijo de tal forma que se sincronizan, lo cual crea un vínculo mayor. Adicionalmente, un bebé que no llora porque es atendido con prontitud, no genera situaciones de estrés familiar debido a su llanto.
Mito 18: Las madres que miman a sus hijos demasiado y los llevan demasiado en brazos los malcrían.
Realidad: Los niños a quienes se lleva en brazos a menudo lloran menos horas al día y muestran mayores rasgos de seguridad al crecer. Los bebés necesitan la seguridad de los brazos de su madre más de lo que imaginamos.
Mito 19: Es importante que los demás miembros de la familia alimenten al niño para que también ellos desarrollen un vínculo.
Realidad: Alimentar al niño no es la única forma con la que los demás miembros de la familia pueden acercarse al niño. Cargar, acariciar, bañar y jugar con el bebé son muy importantes para su crecimiento y desarrollo, así como para su vínculo con los demás.
Mito 20: El hecho
de que sea el niño quien dirija su alimentación (con la lactancia a demanda)
tiene un efecto negativo sobre la relación de la pareja.
Realidad: Los padres
maduros se dan cuenta de que las necesidades del recién nacido son muy
intensas, pero también, que disminuyen con el tiempo. De hecho, el trabajo en
equipo que se realiza al cuidar de un recién nacido puede unir a la pareja
conforme ambos aprenden a ser padres juntos.
Mito 21: Algunos
niños son alérgicos a la leche materna.
Realidad: La leche
materna es la sustancia más natural y fisiológica que el niño puede ingerir. Si
el bebé muestra señas de sensibilidad relacionadas con la alimentación, en
general se deben a alguna proteína ajena que ha logrado entrar a la leche
materna, y no a la leche materna en sí. Esto se remedia fácilmente eliminando
el alimento ofensivo de la dieta materna durante un tiempo.
Mito 22: La
lactancia demasiado frecuente causa obesidad en el niño cuando él crece.
Realidad: Los
estudios científicos demuestran que los niños amamantados autocontrolan sus
patrones alimenticios y la cantidad que ingieren, que tienden a consumir la
cantidad de leche adecuada para su propio cuerpo. Es la alimentación con
biberón y la introducción precoz de alimentos complementarios la causa de que
se vean afectados de obesidad al crecer, no la lactancia natural.
Mito 23: Dar el
pecho mientras el niño está recostado causa infecciones de oído.
Realidad: Dado que
la leche materna es un fluido vivo y lleno de anticuerpos e inmunoglobulinas,
el bebé lactante tiene menor probabilidad de desarrollar infecciones de oído,
independientemente de la postura que utilice. De hecho, cuando la madre
amamanta sentada, el bebé está horizontal en sus brazos. Además, la disposición
de los músculos al momento de succionar cierra la comunicación con el oído.
Mito 24: La
lactancia prolongada más allá de los 12 meses del niño carece de valor, ya que
la calidad de la leche materna empieza a deteriorarse a partir de los seis
meses de vida.
Realidad: La
composición de la leche materna cambia de acuerdo con las necesidades del niño
conforme éste madura. Aun cuando el niño ya es capaz de recibir otro tipo de
alimentos, la leche materna es su fuente primordial de nutrición durante los
primeros 12 meses. Se convierte en complemento de los alimentos al segundo año
de vida. Además, el sistema inmunológico del niño tarda entre dos y seis años
en madurar. La leche materna continúa complementando y ayudando al sistema
inmune mientras el niño la siga tomando. Investigaciones recientes nos muestran
que la leche materna es más rica en grasa y energía después de un año de
lactancia: contiene casi 12% más de calorías que la leche de una madre de un
bebé recién nacido. Igual sucede con los factores protectores.
http://www.lalecheleague.org/Espana.html
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